Hace miles de años, en Asturias, nació un manantial con alma. No era solo agua: era un regalo del paraíso. Así comenzó la leyenda de FUENSANTA. Mucho antes de que Asturias se presentara al mundo como “el paraíso natural”, ya existía un agua que lo decía todo: el agua del paraíso. En 1846, sus propiedades curativas fueron reconocidas oficialmente como agua minero-medicinal de utilidad pública. Hoy sigue siendo eso y mucho más: un sorbo de historia, salud y naturaleza.
FUENSANTA creció junto a su tierra y acompañó a generaciones de asturianos en sus mesas, en sus viajes, en sus prácticas deportivas y en sus celebraciones. Cada botella lleva consigo la fuerza del interior de Asturias, el frescor de la naturaleza y la autenticidad de una tierra orgullosa de lo suyo.
En sus 180 años, FUENSANTA ha sobrevivido a guerras, cambios sociales y transformaciones industriales con un compromiso inquebrantable. Esa constancia la ha convertido en la empresa más antigua de Asturias con actividad ininterrumpida, símbolo de continuidad y confianza.
FUENSANTA no es solo un manantial. Es salud, tradición y Asturias en estado líquido. Ha inspirado a artistas, hidratado a deportistas, acompañado a familias y actuado como embajadora de lo asturiano dentro y fuera de España.
Hoy, 180 años después, nos reinventamos sin olvidar nuestras raíces y compromisos. Ampliamos su universo con nuevos productos elaborados con su agua minero-medicinal, refuerza su vínculo con Asturias y mantiene una apuesta firme por cuidar la naturaleza que le da vida.