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20 de diciembre, 2023

Sobre la calidad de las aguas

El agua se asocia a la vida. Hoy se sabe que la vida apareció hace 3.500 millones de años. En la actualidad, lugares con agua abundante son espacios ricos en biodiversidad, mientras que los que carecen de ella son ecosistemas pobres. Además, el agua supera el 70 % de la composición de los seres vivos. El agua que forma parte de nuestras moléculas se renueva continuamente mediante procesos asociados a la nutrición. Por eso importa tanto la calidad de las aguas que se ingieren.

En cuanto a la pureza… Se suele creer que no hay agua más pura que la de la lluvia, pero la contaminación atmosférica lo hace imposible. Las condiciones en que suelen estar las superficies hace que las aguas superficiales no corran mejor suerte: han de ser desinfectadas previamente con cloro y otros productos para poder ser consumidas.

En contraposición, solo una pequeña fracción de las aguas, menos del 1 %, se infiltran y pasan a ser aguas subterráneas. Un proceso natural que, en ocasiones, dura cientos de años, las filtra y depura naturalmente. Algunas de estas aguas se mineralizan al disolver los minerales de las rocas que atraviesan y, dependiendo del tipo de rocas y la velocidad de su recorrido, su composición final varía. Por eso, no todas las aguas de origen subterráneo son iguales; solo algunas poseen una composición que las hace ser minero-medicinales, con efectos beneficiosos para el organismo.

La composición equilibrada de las aguas de FUENSANTA las convierte en beneficiosas para la salud gracias al entorno geológico en el que se mineralizan. Un sistema de captación directa en el acuífero potencia esta característica y el proceso de envasado permite la conservación intacta de sus propiedades. Por el camino, no media tratamiento o alteración alguna. Así, en cualquier botella de FUENSANTA se encuentra exactamente el agua del acuífero que a lo largo de la historia ha alimentado a la Fuente Santa de Buyeres.