Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestra web mediante el análisis de tu navegación en nuestro sitio. Si continuas navegando, consideraremos que aceptas su uso. Para más información, consulta nuestra Política de Cookies.

X

Para no perder ni una gota de agua,

coloca el dispositivo en posición vertical.

; )

Lo sentimos, nuestra web no es muy amiga de Internet Explorer. Por favor, utiliza otro navegador.

14 de junio, 2017

Momentos Fuensanta

Vivimos muy deprisa, no paramos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, pero ni la tecnología ni la globalización deberían privarnos de ciertos momentos que hoy queremos reivindicar.

Un momento Fuensanta puede durar unos segundos, que es lo que tardas en beber un sorbo de nuestra botella, o varias horas. Puede ser esos treinta minutos que sacas para ir a correr o hacer este deporte que tan bien te sienta o un día entero que dedicas a ir de excursión.

Puede ser ese respiro que necesitas entre un mail y otro, o ese repaso de última hora antes de un examen. Puede ser ese día que se despierta en ti el cocinero que llevas dentro, decides preparar un menú y utilizas Fuensanta para que los platos te queden todavía más ricos, o ese homenaje que te das en un restaurante al que tenías ganas de ir.

Puede ser un plan en la playa o en la montaña. Tú solo o acompañado por familia y amigos. Puede ser en el colegio, en el trabajo o en las vacaciones.

Puede ser en casa o fuera de ella. En definitiva, puede ser donde tú quieras.

Con esto queremos decirte que no hay excusas, incluso un atasco puede ser un buen momento Fuensanta: beber un poco de agua y poner música hace que un contratiempo acabe no siéndolo tanto.

Además, hay momentos para todas las edades: desde los más pequeños a los mayores.

Para acompañar un momento Fuensanta no hace falta nada, pero puede ocurrir cualquier cosa: la lectura de un libro, un paseo, una llamada, una reunión, un partido de futbol con los amigos…

Cuando paramos, por mucha prisa que tengamos, a beber un sorbo nos estamos cuidando y cada segundo que dedicamos a cuidarnos no forma parte del tiempo perdido, todo lo contrario, estamos ganando salud y recuperando energía para ponerla en todas esas cosas que la requieren.

Los momentos Fuensanta, grandes o pequeños, son los que hacen que nuestra vida sea nuestra y que tengamos mucho que contarle al futuro.

Por muy apretada que sea tu agenda siempre encontrarás hueco para tu momento Fuensanta, porque ocupa lo mismo que una botella y puede llenarte mucho más.

Queremos estar en tu mesa, en tu bolso, en tu mochila, en tu nevera, en tu lista de la compra, en el menú del día, en tu oficina, en tu mesilla de noche, en tu coche, en tu mochila de deporte, en tus planes… en tu vida.