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05 de febrero, 2018

¿Agua filtrada o agua mineral natural?

El agua mineral natural es absolutamente distinta del agua del grifo y del agua filtrada.

El agua mineral natural es un producto alimentario puro desde su origen, la naturaleza. Por eso no necesita ni recibe ningún tratamiento químico para su consumo.Tiene un origen subterráneo que la protege de forma natural de cualquier riesgo de contaminación. Se envasa a pie de manantial con unas condiciones de extrema asepsia para proteger su pureza original y mantener inalterables sus propiedades saludables y su composición en minerales, que permanece constante en el tiempo. Así, y gracias a su etiqueta, el consumidor sabe exactamente las características de cada agua mineral, pudiendo elegir la que mejor se adapta a sus preferencias y necesidades específicas.

El agua de grifo proviene de aguas superficiales y de orígenes diversos (embalses, ríos, desalinizadoras…) y, por lo tanto, necesita ser tratada químicamente (habitualmente añadiendo cloro) para desinfectarla, protegerla de potenciales contaminaciones, y que pueda ser apta para consumo humano. Además, hace un largo recorrido a través de los sistemas de conducción y tuberías de la red pública hasta llegar al consumidor y su composición es cambiante.

El agua filtrada es agua del grifo, y por tanto, de origen también variable y composición inestable, que se somete a un proceso de filtrado doméstico, ya sea en los propios hogares o  en su caso en los establecimientos de hostelería. Este proceso altera su composición inicial y elimina el cloro, por lo que el agua queda desprotegida y es muy sensible a eventuales contaminaciones durante el envasado y servicio al consumidor.

El Agua Mineral Natural está regulada por una legislación específica y muy estricta, totalmente distinta a la de las aguas del grifo. Tanto es así que muy pocas aguas pueden acceder al calificativo de “Agua Mineral Natural”. Esta denominación es concedida por la Administración a algunas aguas que cumplen unos determinados requisitos y una vez que han superado un largo expediente administrativo y numerosos controles.

Hay que tener en cuenta que las aguas minerales naturales son, junto con los alimentos infantiles y los artículos dietéticos, los productos más reglamentados en cuanto a calidad y seguridad alimentaria. Esto se debe a que el agua mineral natural es un producto tan singular que debe llegar al consumidor en su estado de pureza natural. Para ello, en Fuensanta contamos con la última tecnología para el embotellado garantizando el mantenimiento de la calidad del agua a nivel tanto físico-químico como microbiológico.